Febbraro analiza la amistad desde un enfoque filosófico, sublimando hasta el infinito ese sentimiento que es primero que cualquier otra forma de relación.

La idea le surgió un 20 de Julio de 1969 mientras, como tantos millones en el mundo miraban ese acontecimiento único en la historia de la humanidad: el hombre llegaba a la Luna. En ese momento, dice, se prometió a sí mismo que ese sería para siempre el Día del Amigo. 

Inspirado en la célebre frase del astronauta Neil Armstrong que al pisar la Luna dijo que aquello era “un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”, mientras escuchaba que ese momento histórico “era un gesto de amistad, desde la humanidad hacía el universo”, decidió que ése sería el día elegido.

Todavía la Nave Apolo 11 estaba en órbita cuando Febbraro, instalado en su consultorio redactó y envió mil cartas a cien países y, a vuelta de correo con 700 respuestas, había quedado fundado el Día del Amigo. Hoy se celebra en unos cien países y está en la agenda del corazón de los argentinos.