En un mundo en problemas, los Juegos Olímpicos representaron una suma de emociones a través de protagonistas y testigos que se unieron para brindar poderosos mensajes acordes a estos tiempos.

Primero fue la tenista Naomi Osaka quien en Roland Garros se retiró del torneo parisino tras no querer asistir a las conferencias de prensa, situación por la que sería multada. Acusaba ansiedad. Simone Biles marcó un antes y un después en el tema, ya que jamás en la historia un deportista de su talla desertó en una instancia tan importante. Abandonó cinco de seis finales y aludió su automarginación a la falta de bienestar psicológico, evidenciado posteriormente la brutal desconexión de su cuerpo y su mente con videos de sus entrenamientos.

Para combatir el estrés, Tom Daley aparecía tejiendo en las tribunas mientras observaba a sus colegas en las competencias de clavados en el Centro Acuático de Tokio. La imagen la entregó un campeón olímpico que en Tokio también rompió esquemas, no solo mostrando el chaleco que produjo con la bandera de Gran Bretaña y los cinco anillos.

“Me siento increíblemente orgulloso de decir que soy gay y también campeón olímpico. Cuando era más joven pensé que nunca lograría nada por ser quien era”. Aunque su orgullo no es novedad, no deja de ser importante hablar fuerte a la audiencia mundial, más en la cara de China y Rusia, países donde la homosexualidad es reprimida.

Hay más imágenes imborrables con mucho sentido detrás. El oro del salto alto, compartido por el italiano Gianmarco Tamberi y el qatarí Mutaz Barshim, que puso en segundo plano la disputa en un ambiente hipercompetitivo. También la manifestación en el podio de la balista Raven Saunders, que con su medalla de plata levantó y cruzó los brazos, en apoyo de las minorías de las que es parte: las mujeres negras, las lesbianas y a quienes sufren de problemas mentales.

Hubo 18 eventos con mixtura de géneros, y cuatro federaciones (tiro, halterofilia, remo y canoa) dieron el paso al equilibrio en sus pruebas. Un evento tan grande, cuya realización estuvo en duda, se atrasó un año, y sobrevivió a las adversidades, dejó conversaciones que redefinen el deporte. Porque la salud mental y la inclusión no son temas ajenos a él. Los Juegos del virus cambiaron de nombre. Son los Juegos rompe paradigmas.