Ale dice sentirse «emocionado» de ser reconocido como el primer mago con síndrome de Down de Argentina.

Alejandro Cuervo o el MagoAle, según su nombre artístico, llegó a esta inusual profesión gracias a su amor por la actuación, que nació cuando era pequeño, cuando hacía obras en su colegio, y sigue siendo su principal pasión.

«Yo hago teatro con la compañía de la directora Nina Ávila y en 2014 me presentó a Omi», explicó. «Omi», o MagOmi, es Omar Sauchuk, el hombre que le enseñó a Alejandro a hacer magia y que desde hace siete años es su compañero de escena en el proyecto «Magia Inclusiva».

«Para mi es importante darles un mensaje a los chicos y a los grandes de que todos podemos hacer magia», señala, haciendo alusión a las dos palabras «todos podemos» que por mucho tiempo fueron los emblemas de su show. Pero lo cierto es que muchos de sus espectadores ven en ese mensaje de inclusión una inspiración que va mucho más allá de la magia.

Hoy los magos ya no cierran su show con su mensaje emblemático de «Todos podemos». Consideran que ya no es necesario ser tan explícitos. Con sólo ver a MagoAle en acción es suficiente para «potenciar a ese público de que realmente hay alternativas».

A diferencia de sus comienzos, cuando eran contratados casi exclusivamente para eventos relacionados con la discapacidad o el síndrome de Down, hoy llevan su show a instituciones, escuelas, cumpleaños y casamientos, y también a plazas de barrios, donde realizan talleres con niños.

Ale, quien está feliz de poder retomar las actividades presenciales después de un año de virtualidad, también tiene planes para el futuro: «Estaba pensando para el año que viene qué tipo de trabajo me gustaría hacer aparte de la magia. Me gustaría trabajar en una cafetería. Es un trabajorelindo para mí. Llevar el café, las medialunas, y cosas para celíacos, porque mi novia es celíaca», revela.

También cuenta que tiene otro deseo, un poco más mágico: llevar su espectáculo a la capital inglesa, Londres, hogar de otro de sus ídolos: el mago Harry Potter.