Esta festividad surgió en el año 1976 para dar a conocer las dificultades que tienen los zurdos en un mundo hecho para diestros y tratar de terminar con el estigma social y las connotaciones peyorativas que por aquél entonces tenía el hecho de ser más hábil con la mano izquierda.

Se estima que el 10% de la población mundial, aproximadamente, es zurda. Se trata de un hecho aparentemente irrelevante pero, durante muchos años y en diferentes culturas, el poseer más habilidad en la mano izquierda ha sido motivo de discriminación y estigma social.

Todos conocemos historias de niños zurdos a los que se les ataba la mano izquierda para obligarles a escribir con la derecha. De hecho, en inglés left significa izquierda, y proviene una palabra antigua: lyft, que significaba débil. No menos peyorativa es nuestra lengua madre, el latín, que empleaba la palabra sinister. Era tal la superstición y discriminación sufrida por los zurdos que se afirma que, durante la Edad Media, la Inquisición les perseguía para quemarlos por considerarlos servidores de Satanás. Sin embargo, hay que destacar que tampoco existe documentación del todo fiable para corroborar este hecho.

Ser zurdo no supone ningún problema, siempre que exista lo que se denomina homogeneidad en la dominancia pie-mano-ojo-oído, es decir, que además de ser más hábiles con mano y pie izquierda, también pongan, por ejemplo, el ojo izquierdo en el telescopio o el teléfono en el oído izquierdo. Los zurdos homogéneos no presentan más problemas de aprendizaje que los diestros homogéneos. El problema aparece cuando la dominancia no es homogénea sino cruzada.

Afortunadamente, el estigma social ya no existe y, aunque los zurdos son minoría, a nadie se le ocurre pensar que esto sea una desviación. Es más, en muchos casos es un elemento diferenciador y son muchos los famosos zurdos que se aprovechan de esta condición para destacar, como sucede con frecuencia en el deporte.