Un decálogo de datos que puede que no conozcas de la torre más famosa del mundo.

Cuando construyeron la torre, a la comunidad intelectual le pareció un espanto tanto hierro forjado. Más de 300 artistas le enviaron una carta de protesta al Sr. Eiffel en la que mencionaban a “la inútil y monstruosa torre”.

Aprovechando la polémica por los costos que insumía la torre, Victor Lustig salió a recorrer chatarreros, con el cuento de que el gobierno le había encomendado venderla como chatarra. Uno se lo creyó y dejó una seña importante. Cuando lo fueron a buscar, Victor había desaparecido.

Si tu objetivo es apreciar la vista te conviene ir en verano, porque durante esa estación la torre mide 18 centímetros más de alto por la dilatación del hierro.

En el primer nivel están grabados 72 nombres de científicos, entre los cuales no aparece ninguna mujer. Ni una sola. Y se supone que desde 1889 a esta parte tuvieron tiempo de agregar alguna, no?

En 2016, cuatro personas y sus acompañantes pasaron la noche en la torre en un alojamiento construido especialmente para promocionar la Eurocopa jugada en París.

La norteamericana Erika LaBrie se casó con la Torre Eiffel cuando la visitó en 2007. Ahora se llama Erika Eiffel y dirige una organización para personas que se enamoran de objetos.

Antes de que los nazis entraran a París, la Resistencia Francesa cortó los cables del ascensor para impedir que subieran a la cima. Hitler se empacó y no quiso saber nada con subir los 1600 escalones.

En los 6ª Juegos Mundiales de Bomberos, la prueba de subida de escaleras se llevó a cabo en la Torre Eiffel. No se sabe quién ganó.

La mayoría de los parisinos nunca estuvo en el último piso de la Torre Eiffel. Dicen que la cola es demasiado larga.

En el último piso del monumento más visitado del mundo no hay baños para el público. Recomendación: Si te sentís mal, mejor no subas.