Es el roedor de mayor tamaño en el mundo y puede llegar a medir hasta 1,30 metros de largo y los 60 kilos de peso.

Una invasión de carpinchos mantiene en vilo a los vecinos de Nordelta, en Buenos Aires. Los animales se mueven en manada y están causando estragos en el barrio y algunos temen que las personas los ataquen para proteger sus jardines y mascotas.

Según informaron, en esa zona del municipio de Tigre, la población de carpinchos no para de crecer. Hace algunos días un carpincho atacó a una mascota cuando paseaba por el parque de la casa.

El carpincho es el roedor de mayor tamaño en el mundo y puede llegar a medir hasta 1,30 metros de largo y los 60 kilos de peso. Viven en grupos de 10 a 20 animales, en los que siempre hay un macho dominante que controla un territorio.

De hecho, hace pocos días, un carpincho corrió hacia la avenida troncal que conecta los barrios de Nordelta y un motociclista lo golpeó y cayó al suelo. Como venía a poca velocidad, ninguno de los dos sufrió heridas graves.

Adelmar Funk, fundador del Complejo Ecológico de América, señaló que los carpinchos no aparecieron en Nordelta de un día para el otro sino que en realidad regresaron a un lugar que ya habitaban de antes.

La situación merece un análisis profundo. La experiencia que tenemos en nuestra región, que está al límite con La Pampa, es muy similar, pero en nuestro caso con los pumas. Hemos tenido un gran problema con los pumas y también han aparecido carpinchos. Los seres vivos van creando sus espacios y estoy seguro que lo que sucede en Nordelta tiene que ver con que crearon un ecosistema que favorece el regreso de estas especies. Los carpinchos suelen tener muchas crías; cuando te diste cuenta de que aumentó la población es porque ya tenés el problema encima”, explicó.

“Este proceso arrancó hace años. Con los pumas hace tiempo tenemos este problema y el Estado no dio respuesta porque es muy difícil encontrar una solución. De todos modos, en Corrientes hay una experiencia muy interesante de comunidades que conviven con los carpinchos sin que existan problemas con los niños o los adultos”, agregó.