La figura comenzó como una alternativa para que su hijo no pensara solo en los videojuegos y ha terminado convirtiéndose en una construcción de más de una tonelada de peso.

Una de las que marcó a toda una generación fue Mazinger Z, un robot gigante pilotado por Kōji Kabuto que defendía a la humanidad de las fuerzas del mal. Fueron millones los niños que vieron aquellos dibujos del robot que lanzaba sus «puños fuera» y uno de ellos, ahora, ha cumplido su sueño: construir su propia réplica del gigante con el que creció en su infancia.

Se llama Baltasar Sánchez, vive en España, más exactamente en la pequeña localidad granadina de Padul y allí ha levantado un Mazinger Z de 7 metros de altura en su jardín. Un proyecto faraónico que pesa una tonelada y en el que este hombre, ayudado por su familia, ha empleado tres años de su vida: ahora, lo ha expuesto a sus vecinos, pero no se esperaba la enorme repercusión que ha tenido.

Baltasar, que trabaja como técnico industrial, ha explicado que «la estatua no es rígida porque la cabeza y el cuerpo se mueven con el viento. Hace tres años que empecé el proyecto. El interior del robot está hecho con metal. Los demás materiales son reciclables. El robot se encuentra expuesto en el patio de mi casa. Mi familia me ha ayudado a confeccionarlo».

La idea de construir el robot surgió como una alternativa para su hijo a las nuevas tecnologías: «Los nenes hoy es todo internet, informática y teléfonos, así que le ofrecí algo diferente que empezó como un juego de recortables. Empezamos con unos cartones y se me ocurrió la idea de Mazinger Z porque encontré unos planos. La primera idea fue hacerlo con cartón a tamaño pequeño. Pero pensándolo mejor busque una idea más grande para motivar a mi hijo. Y le ofrecí fabricar el robot de forma gigante porque eso le iba a gustar más y vaya si le gustó porque era único».