Algunos creen que es real y otros afirman que solo se trata de un mito, pero lo cierto es que la «Tormenta de Santa Rosa» tiene un poco de ambos. Se trata de un fuerte temporal que se produce durante los últimos días de agosto y que suele ser preludiado por días de un calor atípico para el invierno.

L​a primera santa de América nació como Isabel Flores de Oliva en Lima, pero fue confirmada en 1597 como Rosa. De su historia proviene el mito asociado a la tormenta.

En 1615, ante la proximidad de corsarios holandeses que habían atacado el puerto de El Callao, cercano a Lima, las autoridades de la iglesia católica le pidieron a la población que elevara rezos en todos los templos.

Mientras la población entraba en pánico, Isabel Flores de Oliva, sin perder la calma, elevó sus súplicas desde la capilla de San Jerónimo. Y en ese momento se desató una fuerte tormenta que impidió el desembarco pirata, y la ciudad quedó a salvo del ataque.

Los fieles limeños atribuyeron esa tormenta a los rezos de Isabel, que luego se convertiría en Santa Rosa de Lima.

A pesar de que el folklore popular sostiene que la «Tormenta de Santa Rosa» debe ser más fuerte que cualquier otra, la verdad es que no es esto lo que suele ocurrir. De acuerdo con estadísticas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), un fenómeno de estas características en el período mencionado sólo se da unas 16 veces cada 142 años en la provincia de Buenos Aires. Además, el organismo indicó que entre entre 1906 y 2014 en Buenos Aires, solo en el 53% de los casos hubo tormentas en estas fechas.