Un juez de Michigan determinó el valor que tenían los videos, revistas y artículos que fueron catalogados como “históricos” e imposibles de volver a conseguir.

David Werking, de 43 años, demandó a sus padres después de que arrojaron a la basura lo que un juez llamó “un tesoro de pornografía y una variedad de juguetes sexuales”.

El juez federal de distrito Paul Maloney en Kalamazoo ordenó a Beth y Paul Werking pagar 30.441 dólares a su hijo y 14.519 dólares a su abogado.

Maloney dijo que una experta en valoración de pornografía contratada por la defensa, Victoria Hartmann, determinó que el valor de la colección destruida era de 30.441 dólares, exactamente la misma cantidad de dinero que ordenó que pagarán a los padres.

Debido a la cantidad de contenido que tenía la colección, Hartmann no logró una tasación para 107 títulos en la lista del hijo.

David Werking valoró la colección en 25.000 dólares, pero le pidió al juez que triplicara los daños por lo que su abogado, Miles Greengard, llamó la “destrucción sin sentido de la propiedad”, ya que la colección consistía en revistas y videos que son imposibles de conseguir.

David Werking se había mudado con sus padres a finales de 2016 después de un divorcio. Cuando se volvió a mudar solo, esperaba que sus padres enviaran sus pertenencias a Indiana. Pero nunca aparecieron una docena de cajas de películas y revistas pornográficas.

En un correo electrónico, su padre escribió: “Francamente, David, te hice un gran favor al deshacerme de todas estas cosas”.

Ahora, por ese “favor”, deberá pagar miles de dólares.