Sergio Rotman, histórico saxofonista de la banda que lideran Vicentico y Flavio Cianciarullo cuenta la historia de El genio del dub, una canción emblemática de la agrupación.

En el ´87 los Cadillacs lanzaron su segundo disco, “Yo te avisé”, que empieza con “El genio del Dub”, firmada por Flavio, Ricciardi, Rotman y Vicentico, que a la larga terminaría convirtiéndose en uno de sus más demoledores hits, además de también ser uno de sus temas más versionados, por ejemplo por los mexicanos de Control Machete y por el brillante colectivo internacional Up Bustle & Out.

Ciertamente Rotman compuso muchas más que éstas dos, pero tanto “El genio del Dub” como “Siguiendo la luna” ya son canciones eternas.

Dice Rotman sobre la canción-himno de Los Fabulosos Cadillcas: “El Genio del Dub es una canción compuesta en grupo en el ´87. En realidad donde yo cooperé fue básicamente en la letra central, o parte de ella mejor dicho, porque la parte esa que dice ‘Anoche no pude dormir pensando en vos mujer, pregunto qué hay que hacer para que me ames…’, eso es de Vicentico y es interesante porque no tiene nada que ver con la otra parte de la letra, eso es lo más divertido del tema, que en el puente la canción hable de una cuestión romántica cuando en la otra parte se habla de una reflexión ciertamente banal si se quiere, pero bastante sociopolítica.”

“El genio del dub nosotros lo tocábamos pensando en la canción ‘Strong me strong’ del jamaiquino albino Yellowman, que por entonces era una de las pocas canciones que sonaban en Fire y nos gustaban. El Disc Jockey era el Chaqueño Miguel Lalli, que tenía un excelente repertorio, ponía ‘Strong me strong’ dos o tres veces por noche y el boliche explotaba. Toda la rítmica de ‘El genio del dub’ vos la podés cantar arriba de ‘Strong me strong’ de Yellowman, era eso lo bueno. En aquel tiempo, tal cual hacía también Sumo, uno utilizaba ‘otra canción’ como recurso inspirador para una canción propia. Así que El genio del dub era exactamente eso, Los Fabulosos Cadillacs intentando sonar como jamaiquinos, algo que intentamos durante muchísimos años para llegar a “Rey Azúcar”.

De esta manera, entre músicos, productores, disc jockeys y managers se coció la caldera que contenía el gran guiso del rock argentino, el más brillante, ese que en los 80´s derribó prejuicios borrando fronteras geográficas y mentales.