El fisicoculturista ruso admitió haber quedado cautivado por el objeto en un boliche, luego de haberle sido infiel a su “esposa” con otro juguete y un pollo crudo.

 “Para el amor no hay edad”, reza un famoso dicho popularizado en la jerga castellana. Sin embargo, para este fisiculturista, ningún tipo de barrera física, emocional y/o humana puede impedirle encontrar a su alma gemela.

Yuri Tolochko se hizo conocido mundialmente por enamorarse de su muñeca inflable y organizar una fiesta de casamiento para celebrar su tan incomprendido amor. Pero sus deseos lo llevaron a ir más allá de su juguete y sentir atracción por un cenicero.

Luego de consumar su matrimonio, empezaron los contratiempos. Primero, su flamante esposa se rompió. “Está rota. Ahora la están reparando. Ella está en otra ciudad. Cuando se recupere, será un regalo para los dos”, sostuvo, en diálogo con Daily Star.

Según contó en ese entonces, la envió a reparar y el reencuentro iba a producirse antes del 7 de enero. Pero con la reparación los problemas continuaron. “No quiero que Margo se rompa de nuevo, y eso significa que tengo que reducir su uso. He decidido que podría tener varias esposas, algo que existe en algunas culturas orientales”, señaló el fisicoculturista.

El hombre oriundo de Kasajistán contó que le fue infiel con otra muñeca llamada Lola y también con un pollo crudo. No conforme, ahora el musculoso habló con los medios para contar los detalles de su nuevo amor.

Su conquista más actual es un cenicero por el que quedó cautivado en un boliche. “Al principio, simplemente organicé una sesión de fotos con él. Pero luego empezó a atraerme“, relató en su cuenta de Instagram. “Quería tocarlo de nuevo, olerlo. Me encanta su aroma brutal, el toque del metal en mi piel. Es realmente brutal“, continuó.

Y agregó: “También me gusta que tiene una historia, que no es nueva, que ha servido a mucha gente y sigue sirviéndola”.