Un hombre de 33 años de Pristina, en Kosovo, llegó a la sala de urgencias de un hospital local después de tragarse el afamado y clásico teléfono celular.

El Nokia 3310 es un teléfono que todavía está en la memoria de los usuarios de celulares como un aparato “indestructible” desde su lanzamiento en el año 2000. Pero esta reliquia prehistórica a la era del smartphone también debería tener un cartel de “incomestible”, por lo menos para el protagonista de esta historia.

La insólita situación le presentó al doctor Skender Telaku la tarea de quitar el teléfono del estómago del hombre de forma segura pues era “demasiado grande para que él lo dirigiera”.

Pero más allá de lo curioso del caso, el hecho era que el aparato estaba poniendo en peligro la vida de esta persona, pues su batería corrosiva y las sustancias químicas que esta tiene, son tóxicas para el cuerpo humano, al punto de poder causarle la muerte.

Según los relatos, el hombre acudió al hospital de Pristina, la capital, tras sufrir un dolor de estómago. Se había tragado un teléfono Nokia 3310 y no dijo por qué lo hizo, según el médico.

“Recibí una llamada sobre un paciente que se tragó un objeto y, después de realizar un escaneo, notamos que el teléfono se había dividido en tres partes”, dijo Telaku a los medios locales en Kosovo.

“De todas las partes, fue la batería la que más nos preocupó porque podría haber explotado en el estómago del hombre”, agregó.

Afortunadamente, la cirugía se desarrolló sin problemas y el médico sacó el teléfono de su estómago. 

Ha habido múltiples ejemplos de personas que se tragaron teléfonos móviles, según un estudio de caso de 2014. El último de ellos que tuvo trascendencia fue el de un hombre de 29 años que se tragó su teléfono en 2016 y, a pesar de haber estado vomitando durante muchas horas, el aparato se quedó alojado en su estómago. Para retirar el dispositivo fue necesaria una cirugía.