La cafeína, el principal ingrediente activo del café, tiene una reputación bien justificada de ser un estimulante de la energía. Pero la cafeína también es una droga, lo que significa que puede afectarnos de manera diferente a cada uno de nosotros, dependiendo de nuestros hábitos de consumo y de nuestros genes.

En cantidades moderadas, el café -bebida que contiene cafeína- es estimulante del sistema nervioso central, nos ayuda a disminuir la fatiga, aumenta el estado de alerta y la concentración. Además, tiene propiedades antioxidantes y protege nuestro corazón.

La paradoja de la cafeína es que, a corto plazo, ayuda con la atención y el estado de alerta. Ayuda con algunas tareas cognitivas y con los niveles de energía, pero el efecto acumulativo, o el impacto a largo plazo, tiene el efecto contrario.

Parte de los efectos paradójicos de la cafeína son el resultado de sus efectos sobre lo que los investigadores denominan “presión del sueño”, que alimenta el sueño que sentimos a medida que avanza el día. Desde el momento en que nos despertamos, nuestros cuerpos tienen un reloj biológico que nos impulsa a volver a dormirnos más tarde en el día.

Asimismo, el consumo continuo o mayor de cafeína tiene un impacto negativo en el sueño, lo que también nos hará sentir más cansados. Si una persona duerme menos y está estresada, y depende de la cafeína para mejorar estos factores, es simplemente una tormenta perfecta para una solución a corto plazo que solo empeorará las cosas a largo plazo.

Los especialistas advierten que una solución puede ser consumir menos café en un día. “No lo beba todos los días. Idealmente, beber café debería ser divertido y útil, y realmente darnos un impulso cuando lo necesitamos.

Mientras tanto, si siente que la cafeína ya no le da energía, los expertos recomiendan tomar una siesta, hacer algo de ejercicio o sentarse afuera y exponerse a la luz natural, lo que puede ayudarnos a recargar energía, naturalmente.

Controle su sueño y asegúrese de dormir bien. El sueño adecuado y la actividad física son las intervenciones de primera línea para los problemas de atención y la somnolencia. La cafeína es un complemento útil, pero no deberíamos volvernos dependientes de ella.