Las vacas están aprendiendo a ir al baño, tal y como lo hacemos los humanos. Detrás de este nuevo hábito existe una investigación científica con un noble propósito.

La industria de la carne roja ha prendido las alarmas en los últimos años, por su impacto en el medio ambiente. Esto porque al hacer la digestión, las vacas producen metano, un gas que emiten a través de sus eructos y desechos fecales. De hecho, aseguran que la ganadería produce hasta el 10 por ciento de los gases de efecto invernadero generados por actividades humanas.

Frente a este escenario, los científicos plantearon una opción para reducir el impacto de la industria. La más reciente de ella es entrenar a las vacas para que vayan al baño en un solo lugar.

Jan Langbein, psicóloga de animales del Instituto Leibniz de Biología de Animales, aseguró que: “El ganado, como muchos otros animales, es muy inteligente y puede aprender mucho, así que, ¿por qué no podría usar el baño?”.

Si bien la orina de las vacas no contamina tanto como sus heces, los autores del estudio (publicado en Current Biology) aseguran que contiene amoníaco y, cuando éste se filtra al subsuelo, se puede convertir en óxido nitroso, que también es un gas contaminante. Además, que las vacas hagan del baño en un solo lugar permitirá que sus desechos sean tratados con más facilidad y de otras maneras para que no contamine tanto.