Hoy 25 de septiembre, Google rinde homenaje al director, actor, autor y activista Christopher Reeve con un doodle. Conocido por su trabajo de defensa de la investigación de la médula espinal junto con su querido personaje de “Superman”.

Christopher D’olier Reeve nació el 25 de setiembre de 1952 en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos). Estudió en The Juilliard School, donde se graduó. Además, debutó en la comedia de Broadway en 1976 “A Matter of Gravity”. Dos años después de ingresar al mundo de la actuación, audicionó para interpretar al hombre de acero en la película “Superman” de 1978.

Sus rasgos físicos similares al “Hombre de Acero”, de los cómics de DC, así como su complexión física y musculatura desarrollada por su afición a los deportes le valieron el papel de “Clark Kent”, para la película de Superman, dirigida por Richard Donner.

Tras el éxito en taquilla de Superman que lo llevó al estrellato, Christopher Reeve rodó otras tres secuelas de la saga Superman II, en 1980; Superman III, en 1983, y Superman IV, en 1987.

En abril de 1997 debutó como director con una película que narra la historia de un joven enfermo de Sida que regresa a su casa para morir junto a su familia. Además, escribió la biografía Still Me, cuya transcripción a disco le valió el Grammy al Mejor Álbum hablado de 1999, al que se suma otro libro publicado en 2002 y titulado «Nothing is impossible; «Reflections of a new life».

El popular actor sufrió en 1995 un grave accidente al caerse de su caballo durante una competencia en Virginia; se rompió dos vértebras cervicales que le seccionaron la médula espinal.

En la cima del éxito que alcanzó como superhéroe, Christopher se convirtió en activista y trabajaba en favor de causas sociales, apoyó y contribuyó en las Olimpiadas especiales, asistía como invitado a conferencias, reuniones y daba charlas sobre los problemas sociales, enfermos, discapacitados y personas con parálisis que necesitan ayuda.

Antes de su accidente, Reeve apoyaba a organizaciones para personas con discapacidad y niños con cáncer; posteriormente creó la Fundación Christopher y Dana Reeve, dedicada a beneficiar a quienes sufren de parálisis o de lesiones en la médula espinal.