La extrema dependencia del celular nos puede llegar a provocar nomofobia: terror a quedarnos sin aparato, sin señal o sin redes.

La nomofobia (Non Mobil Phobia), es el miedo o ansiedad extrema e irracional que se siente ante la idea de permanecer durante un tiempo sin poder usar el teléfono celular. En estas épocas, en que nos hemos vuelto dependientes de la tecnología, uno de los dispositivos que más necesitamos es el celular, que ya casi nadie usa para llamadas telefónicas sino por su enorme cantidad de funciones y aplicaciones disponibles.

A partir de esta dependencia que se ha generado, se habla de la adicción a los celulares: cuando no podemos dejar de chequear si ha llegado alguna notificación. Y cuando la desconexión es impensada, y la posibilidad de estar sin celular nos angustia, padecemos nomofobia.

Los primeros síntomas se manifiestan cuando nos desesperamos si nos estamos por quedar sin batería, si se pierde la señal o si olvidamos el dispositivo al salir. También se siente como una amenaza que se terminen los datos disponibles o no se pueda conectar a WiFi.

Quienes tienen algún comportamiento obsesivo compulsivo, o simplemente pasan gran cantidad de horas al día frente al aparato, son más susceptibles de padecer nomofobia. Se da con mayor frecuencia entre los adolescentes, y también inciden los malos hábitos de descanso y alimentación.

Si bien aún no hay estudios intensivos al respecto, se ha determinado que este temor irracional surge por cuatro posibles factores: la imposibilidad para comunicarse con otros, la renuncia a la comodidad, la pérdida de conexión y la incapacidad de acceder a la información. Lo que define que se trate de una fobia y no simplemente de dependencia es la sensación negativa y paralizante del miedo o angustia.

La nomofobia puede entorpecer la vida cotidiana, afectar la personalidad del paciente y hasta generar problemas de salud, tanto física como mental. Es generadora de estrés, baja la autoestima y eleva la ansiedad alterando el rendimiento intelectual.