Un neurólogo compartió la historia de una paciente a la que le falla la memoria y su esposo tiene el gesto más dulce para disimularlo.

Una pareja de ancianos fue a la clínica para ver a un neurólogo, quejándose de que les falla la memoria. Si bien es algo natural con el paso de los años, algunas personas experimentan fallas en la memoria más temprano que otras, o de manera más intensa, lo que hace que se sientan perdidos en algunas oportunidades. Pero este matrimonio guardaba un secreto al respecto.

El doctor Saul Martinez-Horta, un neuropsicólogo español, compartió esta conmovedora historia en las redes sociales. Cuando recibió a la pareja de ancianos, notó que algo no correspondía con los síntomas que manifestaban.

Descubrió que el esposo dice que les falla la memoria a ambos, pero en realidad es solamente a ella. El fingía para que su mujer no se sintiera incómoda al experimentar los primeros síntomas de Alzheimer.

“Paciente mujer, 79 años. Viene acompañada de su marido. Mientras se sientan, ambos bromean nerviosos sobre quien tendrá la memoria peor”, comienza el hilo de Twitter donde el médico expone la situación.

El médico nota que la mujer no para de reír. “Me cuenta que lleva dos años con su marido, que se conocieron en un hotel donde ella solía ir. Su marido asiente, acaricia su pelo y sonríe. Ella vuelve a reír”, detalla.

Tras indagar un poco más, el médico encuentra síntomas característicos de deterioro mental, como pensar que lleva casada dos años cuando compartió toda su vida con su marido. También admitió que a veces no lo reconoce, o piensa que tratan de engañarla, y el doctor reconoce que esto no es solamente un comportamiento característico de la edad.

“Tampoco lo es no haber dejado de reír durante toda la visita, ni tan solo cuando su marido, con unas mal disimuladas lágrimas y una sonrisa teatral se esforzaba en que reconociese al hijo de ambos”, relata en Twitter Martínez-Horta.

Cuando revisa al esposo por separado, descubre que él sí tiene únicamente conductas de la edad, y no le falla la memoria, sino que finge. “Por eso creo que su única motivación para ser explorado ‘junto a su esposa’ era ‘simular’ los mismos problemas para que ella no se asustase o se sintiese mal”, reveló el médico.