Con un celular prestado y usando el wifi de la plaza de un pueblo cercano, este joven de 24 años pudo rendir la prueba luego de luchar durante varias horas contra las llamas

En una muestra de esfuerzo y superación, uno de los bomberos voluntarios que se encuentran desde hace semanas combatiendo los incendios en el norte de Córdoba pudo rendir un examen de la facultad mientras tomaba un descanso luego de luchar durante varias horas contra las llamas.

Se trata de Lucio Malatini, un estudiante de 24 años que se encuentra cursando las últimas materias de la carrera de Agronomía, al mismo tiempo que colabora en las tareas para controlar el fuego que azotó a la provincia y ya causó varios muertos.

El viernes pasado, el joven oriundo de la localidad de General Deheza estaba prestando ayuda en la zona de Caminiaga, pero como sabía que ese día tenía que dar la prueba, en uno de sus descansos decidió bajar al pueblo y conectarse al wifi de la plaza central con un celular que le había prestado uno de sus compañeros, para así no ser desaprobado por no presentarse.

“Pensé que, no justamente en el lugar del incendio, pero en una loma o sierra iba a tener señal para poder rendir. Pero me encuentro con que ni en el pueblo había internet”, le contó el protagonista de esta historia al diario local El Puntal.

Sin embargo, la suerte estuvo de su lado: “Después me acordé de que había una placita con wifi gratis. Y el hombre nos llevó hasta allá. Mi teléfono ya no tenía batería así que tuve que recurrir al teléfono de mi compañero”, recordó.

De acuerdo con el mencionado medio, el parcial en cuestión era sobre floricultura y comenzó a las 19. El alumno tuvo solo 25 minutos para poder resolverlo y mientras lo hacía, una de las personas que lo acompañaba le sacó una foto que luego se viralizó en las redes sociales. “Yo curso Agronomía en Córdoba, pero me vine a Deheza porque con esto de los incendios pensaba que podían convocarnos (algo que efectivamente sucedió)”, explicó el estudiante.

El joven tiene vocación de bombero desde que cumplió 12 años, cuando ingresó como aspirante menor al cuartel de bomberos de su ciudad junto a un amigo que hacía tiempo quería entrar como voluntario. Actualmente, además de combatir las llamas, también está en cuarto año de la facultad y sueña con recibirse pronto.