El centro de Setenil de las Bodegas, pueblo andaluz declarado Conjunto Histórico, está incrustado en el tajo formado por el río Guadalporcún, creando un techo de roca.

No es extraño que el entramado urbano de Setenil de las Bodegas haya sido declarado Conjunto Histórico. El centro de la localidad está incrustado en el tajo formado por el río Guadalporcún, con lo que el cielo parece haber sido sustituido por un grandioso techo de roca.

Esta peculiar localidad andaluza forma parte de la ruta de los pueblos blancos. Se encuentra a una altitud de 640 metros y dista 157 kilómetros de la capital de provincia, Cádiz.

El encanto de Setenil viene de lejos, de muy, muy lejos, puesto que en las cuevas del pueblo se han encontrado objetos que demuestran que estuvieron pobladas hace 5.000 años.

Sin duda, el principal atractivo es la originalidad de su entramado urbano. A través de una elevada pendiente, las casas bajan desde el castillo adaptándose al curso del río, lo que le confiere una singular disposición con diferentes niveles de altura.

En la parte baja los vecinos han aprovechado el tajo creado en la roca por el río para construir sus hogares, sin duda, una de las imágenes más singulares y espectaculares. A diferencia de otras construcciones semitroglodíticas desarrolladas en Andalucía, el modelo de casas de Setenil de las Bodegas no excava la roca, sino que se limita a cerrar la pared rocosa y desarrolla la vivienda de forma longitudinal.