Este pequeño cubículo de nuestros “jeans” no está de adorno ni por error, sino que es una muestra de la importancia que tenía hace dos siglos.

De entre todas las grandes preguntas de la humanidad que merecen respuesta destaca un pequeño cubículo situado en la parte superior de los bolsillos de los vaqueros. Muchos aprovechan este recóndito lugar de nuestra vestimenta para guardar objetos pequeños, como llaves o billetes. Al fin y al cabo, las probabilidades de que se te caigan o alguien meta la mano en este lugar de nuestros vaqueros es de lo más reducida. Pero, ¿a quién se le ocurrió el hecho de poner ahí un bolsillo diminuto y con qué fines?

La marca rey de los vaqueros, Levi Strauss, llamó a finales del siglo XIX a estos cubículos como «overoles de cintura». Allá por 1879, sus “jeans” se comenzaron a comercializar con tres bolsillos en la parte delantera, uno a la derecha y otro a la izquierda, más este pequeño bolsillo, sumado a uno en la nalga derecha. Según se cuenta, este espacio fue reservado para guardar y proteger los clásicos relojes de bolsillo que en aquel entonces eran muy populares.

«En la década de 1800 los cowboys solían llevar sus relojes de bolsillo colgados de una cadena del chaleco», explicaba la propia marca Levi Strauss. «De esta forma, introdujimos un pequeño bolsillo en los ‘jeans’ para que pudieran guardar el reloj y no se les rompiera». No por nada estos pantalones de color típicamente azul se les llama «vaqueros».

No obstante, en 1966 se terminaron de quitar los remaches metálicos porque los clientes se quejaban de que podían rayar muebles o que se desgastaban fácilmente, dejando un reguero de óxido en los pantalones. El resto de marcas de vaqueros emularon el diseño de Levi Strauss y apostaron por este bolsillo pequeño aunque ya no hubiera ningún reloj que guardar. Otro detalle curioso es que cuando dejó de usarse, los hombres de la época (por aquel entonces no había muchas mujeres que llevaran pantalones) aprovecharon este hueco para guardar el zippo o mechero.