Se acerca el final de un año y llegan los balances, como si el futuro comenzara el 1 de enero. Estas son algunas ideas para observar los últimos meses de un modo mejor…

01. Dejá atrás las experiencias negativas del pasado. No lleves registros contables de las malas situaciones que transitaste. Esto no significa negar que hayan existido, simplemente dejalas donde están: en el pasado. Llevá sí el aprendizaje de lo que cada una de ellas te dejó. Recordá que el día de ayer, terminó anoche.

02. Re-significá. Así como es cierto que “lo que pasó, pasó” y no poseemos capacidad sobrenatural alguna para modificarlo, así también disponemos del gran poder de re-significar cada acontecimiento de modo que la lectura juegue a nuestro favor. Eso que pasó tal vez no dependió de vos, pero quedarte detenido o no, sí depende de vos. Las cosas no “me” pasan, las cosas simplemente pasan.

03. Aceptá lo sucedido. Lo que resistes, persiste. Aceptación no significa negación, resignación o menosprecio de lo sucedido. La aceptación de lo que pasó es “hacer las paces” con el pasado. Esa paz te permitirá conectarte de una nueva manera, sin resentimientos ni rencores. Esa paz te permitirá conectarte con el presente. Esa paz te permitirá conectarte con tu futuro de una manera esperanzadora.

04. Date permiso para volver a soñar. Tu comodidad actual puede ser el mayor enemigo de tu futuro. Dejá de mirar lo que ves y comenzá a mirar lo que querés tener; dejá de hablar de lo que no querés, para hablar lo que sí querés. Recordá que como visualizás tu futuro, vivís tu presente.

05. Elegí siempre la paz. No siempre podés elegir lo que te pasa, pero siempre podés elegir la actitud frente a lo que te pasa. Recordá que no vemos las cosas como son, sino como somos y como nos sentimos. Al mirar tu pasado podés elegir paz o culpa. Al mirar tu presente podés elegir paz o pausa. Al mirar tu futuro podés elegir paz o preocupación. Vos elegís. Es tu vida. Es tu pasado, es tu presente, es tu futuro.

06. Sé agradecido. Quizás tu mente te diga “no hay motivos para agradecer”, dejate llevar más por la intuición que por la razón. Conectá con la gratitud independientemente de lo que haya sucedido o esté sucediendo. Si el recuerdo es positivo, repetí varias veces “gracias”, si el recuerdo es amargo, no agradezcas “por lo vivido”, agradece que “en lo vivido” pudiste, supiste, lograste.

07. Actitud y Altitud. El resultado de tu balance depende directamente de tu actitud, ese sentimiento interno que se traduce en comportamientos externos, y de tu altitud, la perspectiva que elijas para revisar tus experiencias.