Alabados en el antiguo Egipto y demonizados durante la Edad Media, desde siempre los gatos han despertado la curiosidad de los seres humanos, haciendo que circulen sobre ellos un sinfín de leyendas urbanas.

01. Los gatos y los perros se odian. Un clásico entre los clásicos por el cual la enemistad entre estas dos especies es muy conocida, pero no especialmente cierta. Los gatos y los perros pueden convivir perfectamente en una misma casa, siempre y cuando cada uno respete los espacios del otro y sobre todo si se han criado juntos.

02. Los gatos negros traen mala suerte. Para entender el origen de esta creencia hay que remontarse a la época de los celtas, quienes aseguraron que los gatos negros eran los compañeros de las brujas. En la Edad Media, con Torquemada y la Inquisición, se mandó a matar primero a los gatos negros, compañeros de los aquelarres y luego a los gatos en general sin distinción de color. Así surgió la epidemia de peste negra transmitida por la pulga de las ratas que, ante la ausencia de gatos, proliferaron enormemente generando millones de muertes humanas.

03. Si ronronea significa que está feliz. El ronroneo de los gatos comienza en sus primeros días de vida. Gracias a este sonido los hijos son capaces de comunicarse con sus madres incluso cuando no tienen todos los sentidos desarrollados. Con el tiempo, el ronroneo pasa a ser una conducta para expresar felicidad, aunque no siempre es así. Diversos estudios han demostrado que los gatos también ronronean cuando tienen algún dolor o temor.

04. Los gatos son malos para las embarazadas. Muchas mujeres creen que deben deshacerse de su gato en el momento en el que quedan embarazadas. Esto se debe al hipotético riesgo de transmisión por parte de los felinos de la toxoplasmosis, una enfermedad peligrosa para el feto. En la actualidad, esta enfermedad es muy poco frecuente en los gatos caseros cuidados y solo la podrían transmitir a cierta edad temprana siempre y cuando estén padeciéndola. Además, si la mujer está inmunizada, como ocurre en la mayoría y según se investiga en el embarazo, no existe ningún riesgo para el bebé.

05. Los gatos caen siempre de pie. Los gatos no siempre caen de pie, ya que depende de la altura desde la que caigan. Si tienen tiempo de darse la vuelta en el aire, entonces sí que caerán de pie. Esta habilidad es instintiva y se manifiesta a partir de los 40 días de edad de los gatos.