Científicos de las universidades de California y Stanford estimaron que si se eliminara la producción de carne se detendría el cambio climático.

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La eliminación total de la producción de carne en todo el mundo en 15 años podría reducir las emisiones globales de carbono en un 68% y salvar a la Tierra del calentamiento global, según un nuevo estudio.

Los investigadores han realizado escenarios de modelos informáticos de futuras emisiones de gases de efecto invernadero hasta el siglo XXII utilizando datos disponibles públicamente de la ONU y descubrieron que eliminar toda la agricultura animal en los próximos 15 años reduciría drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y extraería dióxido de carbono de la atmósfera.

Las dietas ricas en carne no solo ponen en riesgo nuestra salud sino la del planeta, ya que la ganadería a gran escala destruye hábitats y genera gases de efecto invernadero. La agricultura animal contribuye al calentamiento global debido a las emisiones de metano, óxido nitroso y carbono del ganado y sus cadenas de suministro. Pero un cambio total a alimentos de origen vegetal parece poco probable.

Según los hallazgos, cambiar a la agricultura basada en plantas podría reducir las emisiones en el equivalente a 25 gigatoneladas de dióxido de carbono por año (una gigatonelada equivale a mil millones de toneladas métricas). “Nuestro trabajo muestra que poner fin a la agricultura animal tiene el potencial único de reducir significativamente los niveles atmosféricos de los tres principales gases de efecto invernadero”, dijo Eisen. Y añadió: “Debido a que hemos dudado en responder a la crisis climática, esto ahora es necesario para evitar una catástrofe climática”.

Una transición por etapas de 15 años podría reducir las emisiones lo suficiente como para estabilizar los niveles de gases de efecto invernadero durante 30 años. Una eliminación gradual de 15 años eliminaría de inmediato alrededor de un tercio de todas las emisiones de metano a nivel mundial y dos tercios de todas las emisiones de óxido nitroso, lo que permitiría que la atmósfera alcance un nuevo equilibrio con niveles más bajos de ambos.