Si te preguntaste muchas veces para qué sos bueno en la vida y aún no encontrás la respuesta, no desesperes. Es probable que lo que mejor se te dé sea hacer absolutamente nada.

Esa fue la conclusión a la que llegó el japonés Shoji Morimoto cuando emprendió un negocio por el que recibe miles de solicitudes desde junio de 2018. Sus servicios son reducidos: «comer, beber (con responsabilidad, por supuesto) y dar respuestas simples». Nada más.

Antes de adoptar su nueva profesión en 2018 había estudiado Física en la universidad en Japón y después realizó un posgrado sobre terremotos. Luego se desempeñó en trabajos regulares, pero siempre de forma discontinua. Dice que ninguno le hacía sentir realmente bien. “Fue entonces cuando concluí que quizás hacer algo no se me daba bien».

«Además del trabajo, la gente cercana me solía recriminar que en las fiestas o barbacoas yo no hacía nada. Me sentía culpable. Pero después pensé en que a lo mejor podía sacarle alguna ventaja a ese inconveniente y se me ocurrió el negocio de ‘rentar a una persona para que haga nada'».

Su biografía en redes sociales es sencilla e incluye todo lo que hay que saber antes de contratarle: «Te rento una persona (yo) que no hace nada. Siempre acepto solicitudes. Solo debes pagar 10.000 yenes japoneses (US$100), gastos de transporte desde la estación y la comida y la bebida. Solicitudes y consultas por mensajes directos», se lee en su perfil.

Aunque su principal labor y nicho de mercado es hacer nada, los clientes acuden a Morimoto con todo tipo de solicitudes. Las más comunes, según cuenta, es acompañar a gente que no quiere ir sola a hacer la compra al supermercado, a alguien que no quiere comer solo o echarle un par de ojos a un proyecto que esté realizando una persona y que necesite una segunda opinión.

Pero también dice que una vez le contrataron para acudir a una estación de tren y despedir a una persona que se mudaba de ciudad.