Se celebra cada 13 de abril, como un homenaje al beso de más larga duración que se ha registrado en la historia (46 horas, 24 minutos y 9 segundos) que tuvo lugar en Tailandia, para conmemorar el Día de San Valentín.

Existen varias teorías relacionadas con el origen del beso. Se estima que todo comenzó como resultado de la lactancia o quizás mucho más atrás, cuando los homínidos caminaban por el mundo y tenían que alimentar sus crías a través de la boca.

Pero los vestigios más antiguos del beso provienen del oriente, específicamente de la región de La India, donde se encontraron dentro de algunos templos figuras de seres talladas en piedra realizando esta práctica.

Así mismo, en el famoso libro del Kamasutra, escrito hacia el III después de Cristo, se puede encontrar referencias alusivas al beso.

El beso no sólo puede verse como un simple acto erótico. Esta antigua práctica representa un excelente ejercicio que ayuda a quemar calorías y fortalecer el sistema inmunológico, además de crear vínculos afectivos entre las personas.

Es tan alto su poder que, de acuerdo a ciertos estudios realizados por especialistas en la materia, el beso puede compararse a una droga natural, ya que provoca en los individuos un incremento de la oxitocina, la hormona responsable de generar cambios físicos y neurológicos como el placer, el enamoramiento y todo lo vinculado a la afectividad.

Para las parejas que acostumbran besarse esto puede representar el tener una vida más longeva y feliz, ya que encierra un poder terapéutico y psicológico.

En otras palabras, el beso puede representar un acto definitorio de éxito o fracaso entre los amantes. Sin él, no están presentes el deseo, la pasión y el amor por el otro.