El término parto respetado o parto humanizado hace referencia al respeto a los derechos y preferencias de las madres, los niños y niñas y sus familias en el momento del nacimiento.

01. Respetar las particularidades de cada familia (etnia, religión, nacionalidad), acompañándola a través de la toma de decisiones seguras e informadas.

02. Generar un espacio familiar donde la persona gestante y el recién nacido sean los protagonistas y donde el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible.

03. Respetar que la persona embarazada/gestante siga su propio pulso de parto, evitando todo tipo de intervenciones innecesarias o impuestas, y a decidir en forma conjunta la forma de controlar el dolor, la posición y la forma y vía de parto.

04. Cumplir el derecho de la persona embarazada, como usuaria del sistema sanitario, a recibir la información completa (existencia de complicaciones, ventajas e inconvenientes de los posibles tratamientos) y a ser tratada con respeto y consideración de sus pautas culturales.

05. Tener en cuenta los deseos y necesidades de cada persona gestante, como el estar o no acompañada por alguien de confianza en cada momento, a su intimidad y a la alimentación durante el parto.

06. Informar sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar y debe hacer que la persona en trabajo de parto participe activamente al decidir conductas de los profesionales durante el parto y puerperio.

07. Respetar el derecho a no ser sometida a ningún examen o intervención de investigación.

08. Mantener al recién nacido en su habitación de internación (si no requiere cuidado especial).

09. Darle información sobre los beneficios de la lactancia y asistencia para amamantar.

10. Brindarle asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña, y sobre iniciar la anticoncepción en el puerperio.