Desde hoy está disponible el último capítulo de la historia de los Pearson y también la última oportunidad de emocionarnos hasta las lágrimas con esa familia tan distinta de las nuestras, que sin embargo se les parece tanto.

Todos tenemos momentos brillantes y todos tenemos momentos oscuros. Todas las familias los tienen y, a veces, lo que parece de una manera desde una mirada, resulta totalmente distinto cuando nos paramos en el lugar de otro. Quizá lo que hace fuera de serie a la serie creada por Dan Fogelman es que es compasiva y amorosa con cada uno de sus personajes, aún en las peores circunstancias: los abandonos, las adicciones, las pérdidas, la compulsión, las tensiones raciales, los problemas de pareja o los celos de hermanos, siempre tienen un costado humano donde no hay buenos ni malos, sino hombres y mujeres que hacen lo que pueden con su historia. Una historia que descubrimos en el tiempo para entender que es como la nuestra. Ni más ni menos. Así somos. Los Pearson, sí, pero también nosotros.

El porqué de que This is Us nos conmueva hasta las fibras más íntimas y se haya convertido en una de las mejores compañías durante la mayor crisis que recuerde la humanidad en las últimas décadas tiene que ver precisamente con eso: con su humanidad. Es un reflejo de nuestros propios altibajos familiares, de las veces en que nos equivocamos con las mejores intenciones, y de la infinita capacidad humana para recuperarse de las peores tragedias.

Y es que la resiliencia se escribió para ese matrimonio joven de Rebecca (Mandy Moore) y Jack (el irresistible Milo Ventimiglia), que en el instante más crucial de su existencia, elige hacer limonada con los limones que le da la vida. Ese consejo que les da entonces el veterano Dr. K (Gerald McRaney) se convierte para siempre en el leitmotiv de la serie.

A esta altura ya no veo el propósito de advertir sobre spoilers, pero para los puristas, va una alerta: no sigan leyendo si no están preparados para viajar en el tiempo con los Pearson. Tampoco si no traen pañuelos: todos los fans de This is Us nos sentamos ante cada episodio casi para provocarnos el llanto. Es imposible no conmoverse frente a esa familia que, de tan diversa, siempre logra tocarnos en un lugar propio.

El amor perdido, el no correspondido, el que cambia de forma y el inquebrantable; las inseguridades del cuerpo y las del alma; los lazos de sangre y los que los superan definitivamente, ¿cómo no identificarse con eso hasta las lágrimas?